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jueves, 23 de agosto de 2007

"El robo del Siglo"

ALBERTO "BETO" DE LA TORRE

Alicia Di Tullio nunca tuvo suerte con los hombres. Luego de un primer matrimonio frustrado –que sólo le dejó dos hijos–, mantuvo un tórrido romance con un empleado del Sindicato de Pescadores de Mar del Plata. Pero la relación terminó en tragedia: durante una disputa familiar, el hombre recibió tres balazos que lo llevaron directo al cementerio.
En el penal de Batán, Alicia conoció a Rubén de la Torre. Los presentó su hermana, Margarita Di
Tullio, una cabaretera marplatense más conocida en el mundo criminal como Pepita La Pistolera.
“Fue amor a primera vista”, dicen. Tras aquellas rejas, Alicia y Beto engendraron a su único hijo:
Damián, un chico que hoy tiene once años. Vivieron juntos en el barrio porteño de San Cristóbal
por más de un lustro. Pero luego sucedió el asalto al Banco Río…Por teléfono, Alicia Di Tullio
concedió a GENTE su primera entrevista desde lo que muchos investigadores aún llaman “el
robo del siglo”.

–¿Por qué delató a Alberto de la Torre?–Yo en ningún momento lo delaté. Esas son mentiras que no sé quién le dijo a la prensa. Nunca hubiera hecho algo así.

–¿Entonces cómo llegó usted a la policía y la policía a él?–Todo surgió a partir de una dura pelea que se desbordó por el estado de mi pareja, el día anterior a su detención.

–¿Ustedes convivieron hasta ese día?–No. Hacía una semana que él no dormía en mi departamento. En realidad, nunca supe dónde estaba, pero veníamos de varios días con llamadas telefónicas y mensajes amenazantes. Por ejemplo, él quería llevarse a nuestro hijo, que vive conmigo.

–¿Quiere decirme que la pelea se dio por el nene?–No. Cuando vino a verme ese día lo dejé que llevara al nene a tomar un helado. Incluso los acompañé y estaba todo bastante en orden. Pero al regresar a casa estalló la locura. El quería que yo le diera mil pesos para arreglar mi auto… ¡que él mismo había roto!

–¿Lo chocó?–No. Rompió mecanismos electrónicos, como el levanta-vidrios, por ejemplo.

–A ver si entiendo, ¿robó más de un millón de dólares y le reclamaba mil pesos a usted?–Sí. Así de inexplicable también resultó para mí. Como yo no le daba el dinero, me pidió aritos, pulseras y una cadenita de oro que me había regalado. Yo se los mandé con mi hija porque nos dejó en su casa, pero no resultó suficiente. ¡Quería que le devolviera todo lo que él me había comprado! Ahí le dio un ataque de locura.




–¿Qué pasó entonces?–Empezó a tocar todos los timbres del portero eléctrico y rompió a patadas la puerta del edificio. Una vecina del segundo piso llamó a la policía. Entonces yo bajé y le dije que nos fuéramos, que sería lo mejor. Llegamos a mi casa y como estaba armado le pedí que me matara, porque yo no quería seguir viviendo así. Tenía encima dos armas de fuego, pero no quiso hacerlo...

–¿Se fue?–No. Me llevó nuevamente a la casa de mi hija, que queda a cinco cuadras. Me dijo que por lo menos iba a matar a un cana, pero por suerte no ocurrió nada de eso. Volvimos a mi casa y me dijo que vendría al día siguiente, a las diez de la mañana… ¡a matarnos a todos! A mí, a mis hijos, mi yerno, mi nieto e incluso a su propio hijo.Denuncia frustrada. Alicia relata con voz serena que “todo eso pasó en poco más de una hora”. Reconoce que su estado de ánimo estaba “algo controvertido” y que temía por la integridad física de su familia. Entonces procuró seguridad. “Fui a la comisaría Octava, pero no me tomaron la denuncia”, insiste.

–¿Intentó a través de la Justicia?–Volví a la casa de mi hija, estaban todos con pánico. Busqué en la guía, donde hay varios organismos para hacer denuncias, pero en uno solo me dijeron que podrían atenderme a la mañana siguiente.

–¿Y la atendieron?–A las 7 de la mañana vinieron a buscarme de la DDI para ir a San Isidro. Me hicieron escuchar todas las comunicaciones telefónicas, me mostraron fotos de mi marido y me dijeron que en pocas horas lo iban a detener por el robo al Banco Río.




–¿Y ahí fue cuando usted contó todo? –Ahí fue cuando me llevaron con el fiscal (Jorge Ariel) Apolo. El me ofreció seguridad. Me dijo que podría ingresar al programa de protección de testigos, me prometió una casa en otro destino, que venderían mi casa y que nadie se enteraría si yo contaba lo que sabía. Incluso me juró que lo que yo declarara iba a ser mantenido en un sobre cerrado más allá de la investigación. Pero no cumplió y mi familia está expuesta a la delincuencia.



–¿Tiene miedo?–El miedo lógico, por mis hijos y mi nieto. Imagínese: los que robaron el banco o cualquier delincuente puede atentar contra nosotros.

–¿Por qué?–Porque a mí me entregaron públicamente como buchona y eso, para los códigos de esta gente, es muy grave. Lo peor es que yo no buchoneé a nadie.

–¿Pero usted estaba molesta porque su marido se iba con Liliana Fernández, no?–No. Es más, no creo que eso sea cierto. Nuestra pelea no fue por eso, fue por ese ataque que le dio a él… Te diría que él hundió a sus compañeros por mil pesos, algo insólito.

–¿Conoce a Liliana Fernández?–Sí, es la mujer de un compañero de mi pareja que está detenido. Nosotros le dimos ayuda económica. Tienen dos hijos y mi marido se ocupaba de que fuera a visitarlo.

–¿Nunca sospechó de un engaño?–No, para nada. Con mi marido estábamos bien. Todavía no creo en esa relación. Yo trabajo todo el día y no tengo tiempo para vigilarlo. Atiendo cabinas, vendo celulares, estoy con el tarot…

–¿Usted sabía del robo?–Sí.

–¿Entonces usted habló con la policía por temor a una represalia luego de la pelea?–Sí, así es. Por la seguridad de mi familia ante la locura de mi esposo.

–¿El le entregó parte de ese botín?–No. Tampoco le pedí nada. Las casas y el auto están a mi nombre. Invité a la Justicia para que vean que no tengo nada de eso.

–¿Usted conoció a su marido en Batán?–Sí. Estuve ocho años atendiéndolo cuando estaba preso. Llevamos 15 años juntos y tenemos un hijo de 11. También fui su enfermera y su madre cuando quedó paralítico por un problema neurológico. Fueron cuatro meses…

–¿El no iba a escapar con Liliana Fernández?–No, creo que eso fue difundido para hacerme daño y dejarme como la entregadora. No sé quién inventó todo eso. Tampoco creo que ella fuera a abandonar a sus dos hijos.



–¿Nunca le habló de ella?–¡Era la mujer de un compañero preso!




–¿Qué cree que le pasó a su pareja?–No sé. Pienso que se mareó con tanto dinero, no puedo entenderlo. Enloqueció de golpe. No sé si se habrá arrepentido y buscó que lo encuentren. Cuando rompió la puerta de vidrio nos arruinó la vida a todos, incluso a mis hijos mayores, que perdieron sus trabajos.

–¿Se habrá enamorado?–No creo, no creo que perdiera la cabeza por eso. Pero si es así, no supo ser feliz.–

¿Usted está enamorada de él?–Sí, claro, profundamente.

–¿Piensa ir a visitarlo?–No, porque él siente mucho odio por mí. Pero estoy informada diariamente de su situación personal, me preocupo por él.

–Si le hubiera hablado de otra mujer, ¿lo habría entendido?–Perfectamente. Sé que eso puede pasar. Además no le hubiera reclamado nada, nunca lo hice. Yo puedo vivir muy bien con lo que tengo y lo que gano todos los días.

–Si no hubiese roto la puerta, ¿usted lo hubiera delatado?–No, yo no soy capaz de hacer algo así.

–¿Conoce a los demás asaltantes?–No, no tengo nada que ver con ellos.

–Su hermana dice que usted es una “buchona” y cada vez que se refiere a usted dice “el enemigo”. ¿Cómo es su relación con Margarita?–No, vivimos lejos, pero estamos comunicadas. Mi sobrino suele venir a mi casa, pero yo mantengo a mis hijos alejados de todo el pasado. No tengo problemas con ella.



*Fuente: http://www.gente.com.ar/

El rastreo celular



Cómo fue el rastreo de celulares que hizo caer a "el ingeniero"


Los investigadores lograron identificar 12 teléfonos que utilizó la banda durante el golpe. Con ellos reconstruyeron los movimientos del grupo. Uno de los aparatos pertenecía al último detenido del caso.
La reunión final se hizo en el centro porteño el mismo viernes 13 del golpe, a las cinco de la mañana. De allí cada uno de los miembros de la banda partió, por separado, a la posición que tenía asignada en la zona del banco Río de Acassuso: dentro de la sucursal o en la alcantarilla de acceso al desagüe pluvial por el cual, unas horas más tarde, se concretaría la fuga.



"El ingeniero" —quien según los investigadores ayudó a construir el túnel para salir del banco y el dique por el que se deslizaron los gomones durante la fuga— se metió bajo tierra a las 10 de la mañana y se quedó allí hasta cerca de las 17, cuando salió junto al resto de sus compañeros por la red pluvial rumbo a la Panamericana, con un botín millonario.Idas, vueltas, reuniones, itinerarios y migraciones. Todos los movimientos de los ladrones antes, durante y después del asalto a las 145 cajas de seguridad quedaron grabados en las bases de datos de las empresas de telefonía móvil a la que pertenecían los 12 teléfonos ya identificados que usaron el día del golpe. Fue el rastreo de estas llamadas (y también de los aparatos que prendidos funcionan como localizadores móviles aunque no estén llamando) el que llevó a obtener un primer mapa de la banda hace tres semanas, confiaron a Clarín fuentes de la investigación. Y más recientemente, según los investigadores, los llevó hasta la ciudad de Villa Gesell, donde la Policía detuvo el jueves a la noche a Sebastián García Bolster, bautizado como "el ingeniero" y tercer acusado de haber participado en el golpe.El estudio de las llamadas, los datos aportados por testigos y el número de patente exacto de un Toyota modelo 99 que acababa de comprar en 20.000 pesos terminaron por complicarlo al punto de que, siempre según los investigadores, cuando se vio acorralado García Bolster se quebró (ver La Policía....)En la causa ya hay secuestrados unos 30 teléfonos celulares, cerca de 100 chips de tecnología GSM (que son los que les dan identidad a las llamadas) y unos 10 handies que fueron utilizados por los ladrones para comunicarse dentro del túnel ya que, debido las profundidad, los celulares allí no tenían señal.Durante las cinco horas que estuvieron con los rehenes dentro del banco, los integrantes de la banda hablaron por sus celulares permanentemente entre ellos y con gente de afuera, inclusive con sus familiares. Pero no fueron tan ingenuos como para hacerlo sin tomar recaudos: por cada teléfono había al menos dos chips que intercambiaban.Estos chips les permitían modificar la identidad a la llamada. Y de acuerdo los expertos, si bien el control sobre la identidad de los compradores de teléfonos es alto, no lo es el que se aplica para activar un chip. Por eso, la banda tenía decenas de chips comprados con identidades falsas.Confiados en que la nueva tecnología los cubriría, y marearía cualquiera que intentara rastrear las llamadas, los ladrones se confiaron. En pleno golpe —y siempre con la idea de hacer pasar todo como un simple asalto con rehenes— llamaron desde uno de los teléfonos del banco a un canal de televisión. Como suelen hacer las bandas más rudimentarias, pidieron salir al aire y que les dieran garantías para entregarse.Pero el canal no quiso sacarlos en vivo y los ladrones le dejaron un número de celular por si cambiaban de opinión.El canal le pasó el número de teléfono a la Policía, que luego descubrió que el aparato utilizado con ese chip había "mutado" de identidad. En otras palabras los asaltantes usaban la misma carcasa con un chip GSM distinto para despistar.En un principio lograron confundir pero finalmente las propias "mutaciones" de los teléfonos de la banda terminaron por identificar a las líneas telefónicas que usaban.El programa VAIC II de la Policía bonaerense es capaz de detectar y agrupar los teléfonos que se usan de la misma manera en una misma zona. Y los de los ladrones cambiaban tanto de chip que terminaron por identificarse por su comportamiento. Esto fue posible porque el aparato tiene dos identidades: la del chip y la de la carcasa.No fue inmediato, pero el VAIC, trabajando las 24 sobre las bases de datos de las telefónicas, concluyó con la identificación de los 12 teléfonos y sus chips originales, para los cuales los ladrones no usaron identidades falsas al comprarlos.Una vez que estuvieron identificados, se analizaron sus movimientos geográficos antes, durante y después del asalto.Quienes vieron los resultados de este trabajo en computadora aseguran que lo que el fiscal Ariel Apolo tiene en su escritorio es un mapa en movimiento de cómo fue el golpe paso a paso.En este caso la tecnología le dio una mano a la Justicia. Pero el factor humano es irremplazable. Ninguna fuente es mejor que una mujer despechada y eso, en última instancia, fue lo que terminó por costarle la libertad a Rubén Alberto De la Torre, el detenido más importante de la causa.

"Lo planeamos a lo Bilardo"
"Lo planeamos a lo Bilardo: viendo videos de tevé de tomas de rehenes para estudiar cómo actuaba la Policía". Esta y otras declaraciones fueron atribuídas ayer a Mario Luis Vitete Sellannes quien, según información difundida por radio Mitre, le habría contado informalmente a los investigadores detalles del golpe.Según esta versión periodística, que no figura en ningún acta del caso, el sospechoso también aseguró que el botín había sido de 6 millones de dólares y a que a él le tocó un millón y algunos diamantes.Además los policías que lo detuvieron habrían comentado que Vitete Sellannes hasta se disculpó por la forma en que se hizo el golpe, que dejó en ridículo a la Policía. Habría dicho que no les fue posible planear un robo de noche por el sistema de alarmas.



MARIO VITETE





Un prófugo por el banco cayó en Aeroparque: "Me vine a entregar"




TRASLADO. POLICIAS DE SEGURIDAD AEROPORTUARIA TRASLADAN A VITETE, AYER. AL ATERRIZAR SE MOVIO SOSPECHOSAMENTE Y EVITABA LAS CAMARAS. ALFREDO MARTINEZ




La frase retumbó firme y seca en el pasillo del sector Migraciones del Aeroparque: "Me vine a entregar."Unos pocos pasajeros que esperaban en la fila y un agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) fueron los únicos testigos. El policía le puso las esposas y el hombre ni se inmutó: agachó la cabeza, que se cubría con una gorra, y empezó a caminar hacia el cuarto donde quedaría alojado durante más de dos horas, antes de ser trasladado a la fiscalía de San Isidro.El cuarto detenido por el golpe al banco Río de Acassuso es Mario Luis Vitete Sellannes, más conocido como Marito o El uruguayo. Según los investigadores, es "el hombre del traje gris" que aparece en el video captado por las cámaras de seguridad.Llegó al país en el vuelo 1203 de Aerolíneas Argentinas desde Montevideo y mostró su cédula uruguaya, que tenía su verdadero nombre y un número del documento distinto al correcto. Desde hace dos días tenía un pedido de captura nacional librado por el juez de San Isidro Rafael Sal Lari. "Como el sistema cruza no sólo los números sino también los nombres y fechas de nacimiento, lo detectó. Antes ya había hecho algunos movimientos sospechosos, como esquivar las cámaras y pararse atrás de otros pasajeros", relató a Clarín el director nacional de Migraciones, Ricardo Rodríguez.El detenido vestía jean, zapatillas brillosas, remera y una gorrita que escondía su reciente implante de pelo. Apenas llevaba una mochila y tenía aspecto de turista, sin grandes cambios en su fisonomía. Cuando le dijeron que estaba detenido, Marito no se inmutó. Sólo le dijo a un oficial de la PSA: "Quiero hablar con un jefe de la Bonaerense."Entonces la PSA —que se creó y quedó a cargo de Marcelo Saín luego del escándalo de las narcovalijas de Southern Winds— avisó a la fiscalía de San Isidro que habían apresado a uno de los hombres más buscados del país.¿Por qué uno de los sospechosos de liderar la banda que robó el banco, con la plata asegurada —dicen— en el exterior, decidió entrar al país por Aeroparque con un documento a su nombre y sabiendo que tenía pedido de captura? El mismo Vitete dio su versión a los periodistas: "Soy inocente, no tengo nada que ver. Yo me presenté solo", gritó, mientras caminaba a los saltos cuando lo sacaban del aeropuerto.Algunas fuentes especularon con que "se vio cercado y prefirió mil veces que lo detengan en la Argentina y no en Uruguay, porque acá su fama en las cárceles lo hace respetado". Otros, sin vueltas, hablaban por lo bajo de "un llamado, un acuerdo previo, un pacto", supuestamente para garantizarse posteriores beneficios. Es que si encuentran culpable a Vitete, y de acuerdo con el delito, podría pasar hasta 20 años preso.Según los investigadores, Vitete es uno de los líderes de la banda que asaltó el Banco Río el 13 de enero. Allí los delincuentes saquearon unas 145 cajas de seguridad y huyeron por un túnel mientras la Policía intentaba cercarlos. Fuentes de la investigación aseguraron que, desde el día del robo hasta ayer, Vitete fue y vino de Uruguay cuatro veces, pero lo hizo por Buquebus. En Migraciones aseguraron que allí tienen el mismo sistema informático y no registran entradas al país.Vitete se convirtió ayer en el cuarto detenido por el robo. Los primeros fueron Rubén Alberto De La Torre (52) y su pareja, Silvia Liliana Fernández (30), y luego cayó Sebastián García Bolster (37) (ver La causa...).Vitete será indagado hoy por el grupo de fiscales que lidera Ariel Apolo. Según Ernesto Vissio, abogado de De la Torre y Fernández, es probable que su estudio también se haga cargo de la defensa de Marito. "Si es así, le aconsejaremos que se niegue a declarar hasta tanto se le exhiban los videos y se haga una rueda de reconocimiento", dijo el abogado. También anticipó que pedirá la falta de mérito de Fernández, acusada de haber hecho de campana, porque "su fisonomía no corresponde con la del video".







Detenido supuesto creador del tunel

Otro detenido por el robo al banco: sería el que hizo el túnel


Cayó en Villa Gesell. También allanaron su casa en Martínez, una propiedad de 150.000 dólares que habría adquirido luego del golpe y con dinero del botín. El detenido sería "el ingeniero" de la banda.


La Policía bonaerense detuvo anoche a un hombre de 30 años acusado de haber diseñado y construido el túnel por el que escapó la banda que robó el Banco Rio, de Acassuso, el 13 de enero pasado. Con él, ya suman tres los arrestados por el caso. La detención se produjo durante un allanamiento que la fiscalía de San Isidro hizo en Villa Gesell.Simultáneamente, allanaron la casa particular del detenido en Martínez, en el norte del conurbano. Allí, según fuentes de la investigación, se encontraron $ 21.000 envueltos en una bolsa de pollo dentro de un freezer. Los investigadores dicen que el detenido había comprado esa propiedad recientemente, por 150.000 dólares. Y que lo habría hecho con dinero del botín de Acassuso.Altas fuentes del caso dijeron anoche a Clarín que este nuevo detenido sería "el ingeniero". Es decir, el hombre que hizo el túnel de escape y el dique para contener el nivel del agua en el desagüe pluvial por el que se fugaron los asaltantes después del golpe."Es una nueva línea de investigación que encaramos y que reforzamos con nuevos testigos", comentaron los investigadores.Al cierre de esta edición se estaban haciendo otros cuatro allanamientos en Villa Adelina y otras localidades del Gran Buenos Aires. Esos operativos tenían como objetivo, además, buscar la camioneta Ford Eco Sport cuyo boleto de compra tenía guardado Gastón de la Torre (30) —hijo de uno de los detenidos— en una caja de seguridad. Con ese vehículo la Policía cree que la banda llevó uno de los gomones que sirvieron para trasladar el botín y escapar del escenario del golpe.Gastón de la Torre es el hijo mayor de Rubén Alberto "Beto" de la Torre (52), quien fue detenido junto a su amante Silvia Liliana Fernández (35) el sábado, cuando paseaban en una camioneta 4 x 4 por Avellaneda. La Justicia dice que el hombre es el que entró disfrazado de médico al banco y ella la que hizo de campana.Ayer, por tercera vez consecutiva en 72 horas, el juez de garantías Rafael Sal Lari, rechazó el pedido de detención de Gastón de la Torre, hecho por el fiscal Ariel Apolo. Este hombre está detenido en Ezeiza pero por tenencia de arma de guerra y resistencia a la autoridad, no por el robo a la entidad bancaria. Lo detuvieron el domingo después del allanamiento que la Policía hizo en su casa de Portela 56 en Floresta, donde encontró casi un millón de dólares y 8 kilos de joyas.Según Sal Lari, "es prematura su detención y no es suficiente el grado de convicción para involucrarlo". Al juez ni siquiera lo convencieron los 55.500 dólares, 1.470 euros y 36.000 pesos que la Policía encontró el miércoles en la caja de seguridad que el joven tenía a su nombre en el Banco Provincia, de Once. Luego del 13 de enero, el día del robo, De la Torre accedió al cofre cuatro veces. Allí había además una factura de compra de la Eco Sport."Podrían ser objetos de un ilícito, pero no necesariamente demuestra que es partícipe del asalto al banco", explicó el juez en su rechazo, según explicaron otras fuentes del caso.El fiscal general de San Isidro, Jorge Novo, adelantó a Clarín que hoy apelará la medida ante la Cámara Penal, y que si no hay una respuesta afirmativa no descartó ir a Casación, la última instancia antes de la Corte.


Las pericias del tunel

Dicen que las pericias sobre el túnel demorarán unos 15 días



Quieren establecer qué parte de la excavación fue hecha por los ladrones.
Peritos de Policía Científica continuaron ayer realizando pericias en el túnel que sirvió a los asaltantes del Banco Río de Acassuso para escapar con un botín millonario. Para facilitar la tarea, y para que nadie viera lo que hacen, durante el fin de semana levantaron una especie de casilla de madera con techo de chapas que cubre la entrada al canal pluvial que corre debajo de la calle Perú.A pedido del fiscal Jorge Apolo, tratarán de determinar —estiman que los trabajos allí durarán no menos de quince días— dos cuestiones fundamentales para la investigación: una es si alguno de los rehenes ayudó a la banda cuando escapaba a mover un armario para tapar el boquete que habían hecho en la pared. La otra es determinar con exactitud cuando fueron construidos los dos túneles que conectan al banco con el canal pluvial.Desde un primer momento la Policía bonaerense aseguró que entre los rehenes (o los empleados) había al menos dos que fueron cómplices de la banda. Los investigadores sostenían esa hipótesis por dos razones: una es que necesitaron la colaboración de alguien de adentro para que les facilite las tareas de inteligencia previa y logística. Y la otra es porque tenían la certeza de que fue uno de los rehenes quien movió un pesado armario para tapar el boquete."Si bien parece que el armario lo movieron desde adentro del banco, con estas pericias que comenzaron hoy (por ayer) podremos establecer sin margen de error si así fue", dijo un vocero de la investigación.Aquél viernes 13 los ladrones salieron del banco con un botín de 600.000 pesos que estaba en la bóveda y con el contenido de 145 cajas de seguridad. Lo hicieron por un túnel de 16 metros previamente preparado que unía la medianera del banco con un desagüe pluvial.La parte superior de ese túnel habría sido cavada en 2001 por una cuadrilla para solucionar un problema de filtraciones. Se busca establecer porqué no se lo tapó. Y sobre todo, quién tenía la información de la existencia del túnel y pudo haberla vendido a la banda que asaltó el banco.Por otra parte, ayer la agencia de noticias Télam señaló que la banda habría dejado un mensaje escrito y tres réplicas de pistolas con la presunta intención de dejar en claro que cometieron el golpe sin armas ni violencia. Según Télam, el mensaje decía: "En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores". Ese mensaje quedó en un papel dejado sobre tres réplicas de pistolas calibre 9 y 11,25 milímetros en el piso de la bóveda donde saquearon 145 cajas de seguridad.El texto es similar al que escribió en una pared el ladrón Albert Spaggiari, cuando junto a su banda, robó en 1976 un botín millonario del banco Societé Génerale de Niza. Su mensaje decía: "Sin armas. Sin odio. Sin violencia". Una fuente citada por la agencia detalló que "los ladrones fueron tan cuidadosos que no fue ni manuscrita ni impresa por computadora, sino dibujada con un letrógrafo (plantilla con letras recortadas)". Los investigadores tienen en claro que así los delincuentes tomaron la precaución de evitar que futuros peritajes identifiquen a la persona que lo escribió o la impresora que lo imprimió.Ayer, en tanto, con la calle Perú parcialmente cortada y una gran cantidad de peritos entrando y saliendo del local los empleados de la sucursal trataban de trabajar con normalidad.





Robo al banco: cuál fue el rol de cada miembro de la banda





En total actuaron entre 13 y 15 delincuentes. Al banco entraron cinco y otro se mezcló entre la gente para vigilar a la Policía. Además de la falsa cuadrilla, hubo un plan alternativo con dos autos en Panamericana.


Cinco entraron al banco. Uno los esperaba en el canal de desagüe con los dos gomones. Cuatro simularon ser parte de una cuadrilla de operarios en la esquina de Libertad y Tres Sargentos. Uno monitoreó todo mezclado entre policías, periodistas y curiosos. Otros dos, en dos vehículos, esperaron en la Panamericana para implementar un plan B, por si el robo se complicaba. Y creen que hubo por lo menos dos cómplices que actuaron como entregadores. Así estuvo conformada la banda que cometió el golpe al Banco Río: fueron entre doce y quince hombres que actuaron con muy buena logística y extrema precisión.Tal como anticipó Clarín al menos cinco miembros de la banda ya están identificados y —según fuentes del caso— salieron del país poco después del robo.Los investigadores llegaron a determinar la forma en que operó la banda luego de tomar las declaraciones de los rehenes del banco, las de los vecinos de Martínez que viven cerca de la alcantarilla por donde escaparon los ladrones y el rastreo de comunicaciones a través del análisis de las antenas de telefonía celular.El robo comenzó a las 12.20 del viernes 13. Los cinco ladrones llegaron en dos autos —hasta ayer se pensaba que habían llegado en un solo vehículo—, entraron a la sucursal que está en avenida Del Libertador y Perú y encararon una de las empleadas. Le pusieron un revólver en la cara y, así, obligaron al policía que estaba en la sala de seguridad a salir y entregar su arma. En pocos minutos distribuyeron a los rehenes en los tres pisos del banco.Al mismo tiempo dieron vuelta las cámaras de seguridad. Pero sus imágenes ya habían sido registradas. También había sonado la alarma y la Policía estaba yendo hacia allí. Pero claro, eso era parte del plan. Para concretar el golpe necesitaban que la Policía creyera que se había producido una toma de rehenes.A diez cuadras del banco, en Tres Sargentos y Libertad, cinco hombres que habrían utilizado una casa de Dardo Rocha y Tres Sargentos como base de operaciones, montaban una carpa alrededor de una tapa de alcantarilla. A un costado estacionaron una vieja camioneta de la cual, según relató un testigo de identidad reservada, bajaron —desinflados— los dos gomones que fueron hallados por la Policía. Cuatro de esos hombres se quedaron allí y uno fue con los botes, uno enganchado detrás del otro, por el canal de desagüe hasta el túnel que comunicaba con el banco.Parte de ese túnel ya había sido construído, presuntamente por una empresa contratada para investigar el origen de filtraciones de agua en el subsuelo del banco.A metros de la autopista Panamericana otros dos miembros de la banda, en dos vehículos, esperaban para actuar. Los investigadores saben que ellos estaban allí por el rastreo de comunicaciones que hizo la SIDE. Una fuente estimó que el rol de esos dos ladrones era estar preparados para aplicar un plan B (salir por otro sitio del desagüe) si el principal se complicaba.El último miembro de la banda se mezcló con la gente que estaba frente a la puerta del banco e informaba a sus cómplices los movimientos de la Policía.Los investigadores a cargo del fiscal Jorge Apolo están convencidos de que entre los rehenes había dos cómplices, que facilitaron la tarea de la banda con información previa y que después movieron un pesado armario para tapar el boquete que conectaba al túnel. Así, los cinco ladrones escaparon con 600.000 pesos del tesoro del banco y el contenido de 145 cofres.Previo al robo los miembros de la banda también se habían dividido las tareas: uno de ellos alquiló una caja de seguridad con identidad falsa para tener acceso al lugar. Otro se encargó de conseguir los dos autos robados con que llegaron al banco. También hubo uno que consiguió los dos gomones —La Policía ya sabe dónde fueron comprados— y el motor fuera de borda. Los investigadores están tratando de determinar como es que consiguieron la casa y si el dueño de la propiedad, que no estaría en el país, tiene algo que ver con la banda. Como ya anticipó Clarín, entre los líderes de la banda habría dos uruguayos. Fuentes del caso dijeron que uno tendría formación policial y antecedentes en su país: habría estado vinculado a una superbanda que cometió robos a bancos en Uruguay entre 1996 y 2000. Previo al golpe, creen que estuvo viviendo en un departamento de Recoleta.El otro extranjero sería el geólogo encargado de terminar el túnel para que la banda pudiera escapar. Además, creen que hay al menos un miembro del Ejército (no precisaron si está retirado) que aportó el armamento y sería quien concibió la idea de montar una escena de toma de rehenes para despistar a la Policía.














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